Educación a través de valores en la base

Este post es el primero de una serie de colaboraciones que voy a ir subiendo al blog, para tratar de enriquecer desde diversas áreas y especialidades el conocimiento sobre la materia de Psicología en el Deporte.

En este caso, la primera colaboración es del entrenador de fútbol sala, Álvaro González, entrenador en F.S. Sant Just Desvern.

El entrenamiento en las categorías base del fútbol sala y de cualquier deporte es una responsabilidad importante. A priori, podríamos pensar que entrenar un equipo de base entraña menor dificultad a nivel técnico-táctico, pero en realidad, requiere de un buen conocimiento a nivel psicológico y educativo para hacerlo correctamente. Debido a la poca madurez del jugador en categorías como prebenjamines, benjamines o alevines la enseñanza técnico-táctica es muy importante pero de nivel básico en cuanto a contenido teórico. El entrenador debe tener en cuenta la etapa evolutiva por la que está pasando el niño o la niña para adecuar la enseñanza del contenido técnico-táctico a esta edad concreta. En edades tempranas parece claro que los niños deben divertirse aprendiendo y también recibir el aprendizaje experiencial de los valores más positivos que les ofrece el deporte.

Los entrenadores y en colaboración con estos también los padres, y otras figuras presentes en los clubes deportivos, son medios para transmitir estos valores y asegurar su cumplimiento. Es importante amoldarse a las características del grupo para la transmisión de los valores. Algunos de estos valores son:

– Compañerismo: El entrenador debe conseguir una buena cohesión en el grupo mediante juegos divertidos de colaboración trabajando en equipo o por parejas. También puede ser importante educar a los jugadores para animar al compañero cuando este falla en un partido o en un  entrenamiento. Al principio se puede poner como una norma y poco a poco se creará un buen clima y los jugadores lo harán por voluntad propia.

– Generosidad y solidaridad: Se deben crear ejercicios donde los jugadores solamente puedan ganar si son generosos y solidarios con su compañero. En estas edades debemos hacerles entender que en un deporte de equipo como el fútbol sala, en este caso, el individuo se hace importante con el grupo. No pierde un jugador sino un equipo y no gana un jugador sino un equipo. En estas edades se viene del egocentrismo inicial del niño y, por lo tanto, es importante empezar a educarlos en ello.

– Valentía competitiva: En estas etapas no podemos crear jugadores cobardes que no se arriesgan en el uno contra uno, por ejemplo, con esto fomentaremos que ellos mismos perciban su error. Debemos premiar al jugador que arriesga y experimenta en el juego siempre pensando en el bien del grupo. Si vamos a buscar otros objetivos como la victoria a cualquier precio estaremos formando jugadores mediocres que aprenderán a esconderse y a deshacerse del balón rápido para no errar. En nuestra mano está mediante nuestros refuerzos ayudar o mermar al jugador. Además, con esto fomentamos que los niños desarrollen una serie de estrategias propias de afrontamiento para cualquier tipo de situación.

– Respeto: Al rival, a los compañeros, al entrenador y al estamento arbitral , etc. Es muy importante que desde su formación aprendan a respetar al rival aprendiendo a ser correcto en la derrota pero también en la victoria. Aprender a respetar la autoridad del entrenador en el día a día y también la del estamento arbitral el día de partido.

– “Fair play”: Entrenamiento a entrenamiento y partido a partido debemos enseñar la nobleza del deporte, debemos exigir y fomentar la práctica del “fair play” o juego limpio en nuestros jugadores. Tanto entrenadores como padres debemos ser ejemplares en este aspecto. El deporte es una importante herramienta de educación en el civismo y en el respeto a las normas de convivencia.

– Diversión: Capacidad para disfrutar del deporte y de la alegría que produce el mismo. Debemos enseñar a los niños a disfrutar del cosquilleo en el estómago en las horas previas al partido. No deben asociar competición con pánico y miedo a fallar o hacer el ridículo, eso sería contraproducente. Debemos enseñar a los jugadores a no presionarse demasiado a disfrutar del partido y de la competición. El día de partido debe ser lo más esperado de la semana y no una preocupación que produzca malestar.

Estos son algunos de los puntos que considero importantes en la educación en valores de las categorías inferiores del fútbol sala y que seguramente serían aplicables a muchos otros deportes. Existen otros valores que no he nombrado, cada entrenador tendrá los suyos propios, pero lo más importante es que debemos entender que como entrenadores en la base somos educadores y por lo tanto debemos hacer uso correcto del deporte como herramienta para educar.

El siguiente vídeo muestra un derbi de la base entre el FC Barcelona – RCD Español, el resultado iba empate y un jugador del Barcelona se lesiona, el Español hecha el balón fuera. Luego el español exige la devolución del balón pero un jugador del Barcelona no se entera aprovecha el ataque y marca gol. Rápidamente el entrenador barcelonista demanda que dejen que el Español iguale el partido de nuevo. Sin duda un gran ejemplo de “fair play” en la base.

 

 

 

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Publicado el 15/02/2014 en Colaboraciones y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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